Con todos los adelantos de la tecnología moderna, no debería quedar duda alguna (como ocurría a comienzos del siglo pasado) de que la vida humana empieza con la unión del óvulo y el espermatozoide. La dignidad humana que Dios le dio el día de la fecundación es única, universal e irrenunciable.
Ultima actualización ( Sábado 27 de Agosto de 2011 09:55 )