¿Piensas abortar? ¿Has abortado, buscas ayuda?
| …¿y qué dirá Dios? |
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| Escrito por Pedro Ferriz | |
| Lunes 15 de Febrero de 2010 11:43 | |
Qué diría si mañana saliera un billete de 100 pesos, conmemorando al Bicentenario de nuestra Independencia con un impreso en el centro de la pieza que dijera… “Confiamos en Dios”, bajo la imagen de un haz de luz creador. ¿Pensaría que abandonamos la idea de sostener un Estado Laico como eje rector? ¿Que sucumbimos a la influencia de Norberto Rivera o Antonio Chedrahui? ¡Qué risa! Muchos doctos políticos levantarían voces de repudio ante tal signo… “Afrenta al liberalismo al que tiene derecho un Estado inspirado en la cuna de una revolución social”, dirían. Bronco levantamiento armado que no se detuvo ante la cruz. Que no hizo penitencia por el millón de muertos. La mayoría víctimas de lo que no alcanzaron a comprender. Murieron… porque tenían que morir. Nada más simple. El Congreso mexicano tomó esta semana la “urgente” decisión de hacer explícito el principio de laicidad del Estado. Modificaron el artículo 40 de la Constitución, con el fin de que no hubiera dudas sobre una determinación. México es un Estado libre de influencias confesionales. ¿Qué sabor deja el mensaje? Para muchos, tal vez nada. El hecho es que sencillo resultará pensar que con esto ratificamos nuestra vocación atea. “Nadie que nos gobierne, debe mostrar siquiera una insinuación de la influencia a un accionar por la fe”. Aquel Presidente que se persigne, estará cometiendo un “pecado político”. Aquel gobernador que atienda un servicio religioso o un secretario de Estado que muestre un cultivo espiritual, dará un mensaje de debilidad hacia nuestras “instituciones sociales”. Para estar en la jugada y ser vigente como figura pública es requisito no hablar de Dios. No dejar nada a lo divino. No ser “tan cursi” para profesar una devoción. Sé que los mensajes generales oficiales que recibimos los mexicanos están carentes de Dios. Nada ni nadie nos convoca en nombre de Él. Dios parece sólo reservado para las misas y no a la vida diaria. Menos para el ritmo ciudadano en el que debe estar ausente. Quiero a nombre de todos los mexicanos, endulzados por tantos “favores” políticos, agradecer a la Cámara de Diputados por haber tomado esta “sesuda” decisión ¡“taaan pertinente”! Al fin hicieron explícito nuestro deseo de ratificar la imprescindible condición de Estado Laico. Esto seguramente nos va a servir muchísimo para avanzar hacia la modernidad. El hecho de saber que las decisiones (de ellos por ejemplo) no vayan a estar influidas por homilías domingueras, será clave. “Padrecitos de vanguardia que no tienen nada que enseñarnos”. Dejemos todo a la iluminación natural de la clase política mexicana. Nuevamente los diputados nos recetan sus remedios… Ante el cáncer que padecemos, nos diagnosticaron “cortarnos las uñas” para remediar nuestro mal. La confusión conceptual que padecemos es demencial. En el fondo esta gente lo que realmente quisiera, sería ponerle una mordaza a todo aquello que vistiera una sotana para vivir tranquilos. Así le hicieron con la prensa en los últimos 100 años y la pasaron fenomenal. Nuestros diputados en su colectivo imaginario, siguen legislando por lo que para ellos es su México ideal. Ese que amerita cambios tan sustantivos. ¡Cómo me hubiera encantado que todo ese tiempo de hervor intelectual lo hubiesen enfilado a una sola decisión! “Cortar todo diputado que provenga de influencias. O de las iglesias o de partidos políticos”. Aunque sé que para ellos, eso no es apremiante. ¡Ciudadano, si con esta no despiertas, nos van a comer en la siesta! Urge –sí— sostener y acrecentar una “Revolución del Intelecto”. Ahora resulta que en aras de que las iglesias no se metan en nuestra vida republicana, ¡hasta de Dios nos están privando! Haciendo de México… ¡un purgatorio donde sólo decide el diablo! No declines. No decaigas. No claudiques. ¡Apenas estamos empezando! La confusión conceptual que padecemos es demencial. |
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| Ultima actualización ( Lunes 15 de Febrero de 2010 14:04 ) |