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El Relativismo y el debate sobre el aborto

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Algunos defensores del aborto responden a los argumentos pro-vida con eslóganes llamativos como: “Pro-elección,” y yo elijo mi posición”, “Si no te gusta el aborto, no lo practiques”, o “El aborto está en contra de mis creencias, pero nunca impondría mis creencias a otros.” Estos eslóganes intentan expresar de una manera sencilla la línea por la que han optado los políticos y otros que quieren evitar confrontaciones –es decir, no tomar una posición definida sobre el tema del aborto. Es un intento de encontrar un “término medio”; una forma de evitar ser etiquetado de “extremista”– ya sea de una u otra posición.
 
El presupuesto relativista del que parte el pro-abortista para reivindicar su posición revela un tremendo desconocimiento del posicionamiento pro-vida.
 
Durante la campaña presidencial de 1984 —cuando los medios de comunicación cuestionaron las creencias católicas de Geraldine Ferraro y abordaron el conflicto en el que entró por su aparente defensa del aborto— el Gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, en una conferencia pronunciada en la Universidad de Notre Dame, intentó dar un tono intelectual a este “término medio”. Quiso aplicar un fundamento filosófico a la posición de su amiga; no obstante, fracasó rotundamente. Y es que no se puede apelar al hecho de que vivamos en una sociedad pluralista (caracterizada por el pluralismo/relativismo moral) cuando la misma cuestión de quién es parte de esa sociedad (eso es, si incluye a los niños nonatos) es el punto de discordia. Cuomo no cayó en cuenta de esta última puntualización, por lo que perdió el debate.

El presupuesto relativista del que parte el pro-abortista para reivindicar su posición revela un tremendo desconocimiento del posicionamiento pro-vida. Si uno cree que el feto es un ser humano completo (una persona), entonces los fetos que están en el seno de las mujeres pro-elección son tan humanos como los que están en el seno de las mujeres pro-vida. Para los pro-vida, un feto no es menos persona simplemente porque esté viviendo dentro de Whoopi Goldberg o Cybil Sheperd. La ideología no modifica la identidad.

Los pro-elección deberían por lo menos esforzarse en entender la posición pro-vida. Cuando ellos dicen a los pro-vida (como hacen a menudo) que están en su derecho de creer lo que quieran, démonos cuenta que están promocionando —aunque sea inconscientemente— las tácticas radicales de Operación Rescate (OR).
 
Si tú creyeras que se estaba asesinando a un tipo de personas desmembrándolas, asfixiándolas y quemándolas —sufriendo un gran dolor en muchos casos— ¿no te quedarías perplejo si alguien intentara apaciguar tu indignación diciéndote que si no te gusta, no hace falta que participes en esos asesinatos? Eso es exactamente lo que los pro-vida oyen cuando los que apoyan el aborto les dicen, “Si no te gusta el aborto, no lo practiques”, o “Soy pro-elección y elijo mi posición”.
 
Para una persona pro-vida, esto es como decirle a un abolicionista, “Si no te gusta la esclavitud, no tengas un esclavo”, o decirle a Dietrich Bonhoffer, “Si no te gusta el holocausto, no mates a un judío”. Consecuentemente, pedir que los pro-vida “no impongan sus creencias pro-vida en otros” cuando al mismo tiempo reivindican que “ellos tienen derecho a creer lo que quieran” es mostrar una increíble ignorancia de lo que los argumento de los pro-vida significan.

Contrariamente a la creencia general, la llamada posición “pro-elección” no es una posición neutral. La reivindicación del abortista de que las mujeres deberían tener el “derecho a elegir” asesinar sus fetos equivale a rechazar la posición pro-vida de que los fetos merecen protección. Y la afirmación del pro-vida que los fetos son humanos completos con derecho a la vida equivale a negar la posición abortista de que las mujeres tienen un derecho fundamental de poner fin a sus embarazos, puesto que tal fin resulta ser un homicidio. En conclusión, parece que apelar al relativismo moral (o pluralismo moral, según lo ha denominado Mario Cuomo) para “encontrar una solución” al debate sobre el aborto es imposible intelectualmente hablando.

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