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| El Congreso debe enfocarse en los retos nacionales y no en la antidemocrática laicidad del estado |
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| Escrito por Ignacio Ibáñez | |
| Lunes 22 de Febrero de 2010 13:25 | |
Ante la muy difícil situación que padecemos la mayoría de los mexicanos, el Congreso debería enfocarse para ayudar a resolver los grandes retos nacionales, entre los que se encuentra la necesidad de unirnos como hermanos para sacar adelante a nuestras familias y al País, como es la tradición solidaria que nos caracteriza como Nación. Sin embargo, en los últimos días se debate en el Congreso una cambio constitucional que más que unir, ocasionará divisiones entre la población. Esto es la adición de la palabra “laico” al artículo 40 de la Constitución de la República, de manera que el texto final propuesto para dicho artículo sería; Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. Lo anterior tiene una gran importancia, pues ya en México existe una clara separación entre las iglesias y el estado, tal como se establece en los artículos 24 y 130 de la propia Constitución de la República. Sin embargo, con el cambio citado, al determinar explícitamente que la laicidad de nuestra República es una característica fundamental, automáticamente se estaría discriminando a más del 95% de los mexicanos que manifiestan profesar una religión. ¿Y por qué se estaría dando esta discriminación para quienes viven su religión en México? Pues sencillamente porque el estado debe ser democrático, esto es que respete de igual manera las distintas tendencias políticas, religiosas o de cualquier otra índole, siempre y cuando no vayan en contra de la ley. Al expresar específicamente que el estado debe ser laico, por ende, éste debería privilegiar cualquier acción o política de gobierno a personas o asociaciones no religiosas, lo que implica necesariamente, entre otras cosas, que no deberían de dirigirse apoyos gubernamentales a innumerables asociaciones benéficas religiosas que realizan una maravillosa actividad a favor de millones de personas desprotegidas, muchas veces realizando labores que el propio estado no cumple adecuadamente. Queridos congresistas, sean ustedes ejemplo de unión y fomenten la democracia y la armonía en estos tiempos difíciles, la agenda nacional tiene prioridades de gran trascendencia para todos nosotros que hay que abordar con urgencia. |