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El Papa y los jóvenes

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Madrid estuvo presente en la mirada de todo el mundo durante los días pasados, en que se viviera la Jornada Mundial de la Juventud.
 

Miles de jóvenes dieron la bienvenida a SS Benedicto XVI y dispusieron sus mentes y sus corazones para escuchar los mensajes que los confirmara en su fe. Miles de jóvenes respondieron a la llamada de una vida cada vez más comprometida con el amor, la fidelidad y la confianza en Jesús.


 

 

Desde su llegada, el Papa hizo una denuncia enérgica contra el aborto y la eutanasia.Dos grandes males que carcomen culturas “modernas”. Males cuyo origen se encuentra en el corazón humano que –ensoberbecido- pretende ocupar el lugar de Dios y que pretende decidir por sí mismo qué es verdad, qué es bueno y justo… “quien es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias”.Caminos, estos, que conducen al hombre al vacío.
Pero el mensaje del Papa invita a recuperar en todo momento la esperanza. No se detiene a reprochar, sino que invita a asumir el compromiso de reencontrar la verdadera felicidad en Cristo Jesús:
 

“Queridos jóvenes, escuchad de verdad las palabras del Señor para que sean en vosotros «espíritu y vida» (Juan 6,63), raíces que alimentan vuestro ser, pautas de conducta que nos asemejen a la persona de Cristo, siendo pobres de espíritu, hambrientos de justicia, misericordiosos, limpios de corazón, amantes de la paz. Hacedlo cada día con frecuencia, como se hace con el único Amigo que no defrauda y con el que queremos compartirel camino de la vida. Bien sabéis que, cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañosas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de sí.”
 
(Mensaje inaugural del Papa)
 

Dios nos ha creado libres, en la libertad del amor y la responsabilidad que nutren nuestra vida de la verdadera felicidad. El compromiso que hace de nuestra entrega una donación autentica de nuestro ser al Amor…
 

“Dios quiere un interlocutor responsable, alguien que pueda dialogar con Él y amarle. Por Cristo lo podemos conseguir verdaderamente y, arraigados en Él, damos alas a nuestra libertad. ¿No es este el gran motivo de nuestra alegría? ¿No es este un suelo firme para edificar la civilización del amor y de la vida, capaz de humanizar a todohombre?”
Que resuenen y hagan eco estas palabras también en nuestras vidas, invitándonos a la conversión auténtica y efectiva del corazón.

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