
Hasta ahora, todas las razones que se han utilizado para justificar el aborto, han sido llamadas indicaciones maternas y han estado íntimamente ligadas con la madre, su vida, su salud, y su bienestar social y económico, en resúmen, a su conceniencia.
En todas estas razones no se ha tomado en cuenta el estado de perfección o de imperfección física de la persona por nacer. Lo único que se ha considerado es si la madre desea o no traer un hijo al mundo. Cuando consideramos el aborto por causa de una deformidad de la criatura, no pensamos primordialmente en la madre, quien puede sostener cierta angustia si trae al mundo a un bebé en mal estado físico, si no en ese bebéy nos preguntamos si el posee una menta y un cuerpo de suficienteperfección para justificar que su vida continúe. Con esta forma de pensar, a sociedad ha entrado a un razonamiento completamente nuevo en el proceso de justificar la existencia de una vida. En este caso, la razón primordial, la justificación para permitirle a esa criatura que nazca y viva es, si puede o no probarle a la sociedad que será suficientemente independiente, inteligente o útil para que esta sociedad le permita vivir. No podemos enfatizar demasiado en que ésto es un criterio completamente distinto al criterio de las indicaciones maternales para los abortos. Este argumento introduce a nuestra civilización occidental una nueva escala de valores con respecto a nuestra consideración de lo que es la vida humana. Simplemente, este juicio o forma de pensar nos dice que una vida humana no debe continuar si no alcanza un grado determinado de perfección mental y física y si es o no independiente y útil a aquellos a su alrededor, incluyendo, al estado. Este concepto es horripilante. Hace solamente tres décadas, este juicio de valores fué aplicado en gran escala por Alemania en una historia que ya todos conocemos. |