¿Piensas abortar? ¿Has abortado, buscas ayuda?
| Puedes salvarte…si quieres |
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| Escrito por Laura Aguilar de Ibañez en exclusiva para Forum Vida. Léelo en 5 minutos. | |
| Domingo 06 de Febrero de 2011 21:02 | |
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Es posible que no lo entendamos, pero Dios quiso por amor a nosotros, regalarnos el don del libre albedrío, es decir, la posibilidad de elegirlo o no libremente, de tal manera que, si tú no lo permites, ni Dios mismo puede salvarte, pero si quieres Él busca todas las maneras posibles en su Divina Misericordia. Mi esposo y yo acabamos de vivir lo anterior de la mano de Nuestro Señor. Hace un mes, mi padre, quien vive sólo y alejado de la familia por decisión propia, estuvo a punto de sufrir un coma diabético. ![]() Nadie se hubiera dado cuenta, de no ser por que esa mañana, por Gracia de Dios, llamó a nuestra casa diciendo incoherencias demenciales. Como producto de una niñez con abusos de todo tipo, mi padre se convirtió en un hombre violento, agresivo, temerario y ausente de Dios. Estaba perdido en el centro de la Ciudad de México y, de nuevo, la mano de Dios, nos permitió encontrarlo y guiarnos a un hospital en donde le bajaron los niveles de glucosa. Al día siguiente, ya en nuestra casa, buscamos un médico y encontramos a una excelente especialista que de inmediato lo atendió poniendo fuera de peligro su vida. Lo mismo ocurrió con su deterioro mental, Dios puso en nuestro camino a uno de los mejores psiquiatras, quien atinadamente lo diagnosticó y recetó. Mi esposo, nuestros hijos y yo, así como las personas que en nuestra casa laboran, hicimos equipo para cuidar a mi padre, de día y de noche. Mi esposo aceptó pagar sus gastos médicos, aun sabiendo que nuestra situación económica no es de gran bonanza. Le realizamos los estudios que los médicos recomendaron, tomamos cursos de nutrición para diabéticos, aplicación de la nueva generación de insulinas, primeros auxilios, y demás, al grado que nuestra casa se transformó para apoyar a mi padre. Como producto de una niñez con abusos de todo tipo, mi padre se convirtió en un hombre violento, agresivo, temerario y ausente de Dios. Victima de sí mismo, cometió innumerables errores que nos dañaron a mis hermanos, a mi madre y a mi. Esa conducta lo llevó incluso a estar en la cárcel por casi 10 años. Hace 5 años que es libre de la cárcel física, pero no de la prisión que oprime a su alma. Es por eso que cuando enfermó de gravedad, lo llevamos a nuestra casa y quisimos salvarlo, no de la muerte física, sino de la muerte eterna de su alma en el infierno. Creímos hacer y dar de todo: médicos, medicinas, análisis clínicos, educación en salud , apoyo, protección y amor de familia, pero nada de eso fue suficiente, porque cuando salió de peligro y se sintió mejor, se negó a tomar los tratamientos psiquiátrico y endocrinológico, y se empeñó en irse de nuestra casa y renunciar a cualquier tipo de ayuda, sobre todo la de Dios. Con el alma destrozada mi esposo y yo tuvimos que dejarlo ir, a sabiendas que quizá iba a ser la ultima vez que lo viéramos vivo, pues su estado de salud es muy delicado, pero su rebelde obstinación es lo más grave. Lo que más me dolió fue creer en ese momento, que no pude contribuir con nada para la salvación de su alma. Me abatía el pensamiento de que no estuve preparada, de que no tuve la fortaleza ni la perseverancia para ser instrumento de Dios. Me sentía muy culpable, hasta que las palabras de mi esposo me hicieron ver que nada podíamos hacer por mi padre, sí él no lo permitía. “No necesito ni de ti ni de nadie, ni de Dios” así me dijo mi padre el día que se fue de mi casa. Sufrí un gran dolor en mi corazón, una desesperación que de dolor pasó a ira, violencia y después a indignación por la impotencia que me representaba el deseo de retenerlo y de hacerle entender lo mucho que lo amaba y lo equivocado que estaba él con respecto a Dios y a su vida, pero no pude hacer nada. Se fue. Al día siguiente, llorando oré a Nuestro Señor y comprendí cómo debe sentirse Él de ver a millones de sus hijos negarse la oportunidad a ser amados y salvados. Comprendí que no hicimos las dos cosas más importantes por mi papá: Respetar su libre albedrío, como Nuestro Señor, en medio de su Infinita y Divina Grandeza, lo hace. Y entregarlo confiadamente a la Divina Misericordia, que por ella, mi padre será salvado. |
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| Ultima actualización ( Domingo 06 de Febrero de 2011 22:53 ) |
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