Domingo 15 de Julio de 2012 00:00
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Recientemente se ha aprobado la dispensación de la conocida como píldora del día después sin receta médica, lo que probablemente aumentará su utilización. Varios estudios han demostrado un incremento significativo de infarto cerebral en pacientes que tomaban anticonceptivos orales diariamente 1,2, siendo este riesgo mayor en mujeres con migraña. Respecto a la píldora del día después, se han publicado varios casos 3,4 en los que se relaciona su consumo con la aparición de infartos cerebrales en mujeres jóvenes.
.
Sin embargo, en la ficha técnica de este medicamento no hay ninguna referencia al riesgo cerebrovascular.
Presentamos el caso de una mujer de 23 años que acude a Urgencias por un episodio
de disminución de fuerza y sensibilidad en el hemicuerpo derecho. La paciente refirió
historia de migrañas sin aura, era madre de un nacido vivo sano y había tenido 7
abortos espontáneos en el primer y segundo trimestre de embarazo, además tenía
antecedentes familiares de ictus (su madre tuvo un ictus de origen indeterminado a los
45 años). La tarde anterior al inicio de los síntomas, la paciente tomó 1 comprimido de
levonorgestrel (1,5 mg), y al despertar la mañana siguiente presentó disminución de
fuerza y de sensibilidad en el hemicuerpo derecho. A la llegada a nuestro centro, 36
horas después del inicio de la clínica, presentaba en la exploración neurológica una
leve afasia nominativa, diplopía compatible con una pseudoparesia del IV par craneal
derecho, hipoestesia hemifacial derecha y hemiparesia derecha (4+/5). En las pruebas
de imagen (TC y RM cerebral) se observó un infarto cerebral localizado en el tálamo
anterior izquierdo. El estudio neurosonológico mediante ecografías doppler
transcraneal y dúplex carotídeo fue normal, al igual que el estudio cardiológico, que
incluyó monitorización en una Unidad de Ictus y ecocardiograma transesofágico, que
no mostraron ninguna alteración. Los análisis realizados (colesterolemia, serologías,
datos bioquímicos, hematimétricos e inmunológicos) fueron normales. También se
solicitó un estudio de hipercoagulabilidad que descartó la presencia de anticuerpos
anti-fosfolípidos, mutación G1691A del factor V, mutación G20210A del gen de la
protrombina, déficit de proteína C y de proteína S. La evolución fue favorable,
persistiendo al alta el déficit sensitivo en la hemicara derecha (NIHSS 1, escala
modificada de Rankin 1). El caso fue declarado a la Agencia Española del
Medicamento.
El primer caso clínico de infarto cerebral en una mujer que tomaba anticonceptivos
orales fue descrito en 19625. Actualmente se sabe que tanto los anticonceptivos orales
de segunda como de tercera generación aumentan el riesgo de ictus1. También es
conocida la asociación entre ictus y migraña con aura 68. Sin embargo, existen datos
contradictorios respecto al papel de la terapia hormonal en el ictus en migrañosas:
algunos estudios 6,9 han encontrado el mismo riesgo de ictus en mujeres que tomaban
anticonceptivos fueran o no migrañosas, mientras que otros 8,10 sí han observado un
mayor riesgo relativo de ictus en mujeres que tomaban anticonceptivos orales en
migrañosas respecto a no migrañosas.
En cuanto a los llamados anticonceptivos de emergencia (píldora del día después),
se han publicado varios casos 3,4 de infarto cerebral desarrollado tras su toma.
Además, la dosis de levonorgestrel utilizada en anticoncepción de emergencia (1,5 mg)
es 1.000 veces mayor a la utilizada en anticonceptivos orales que no son de
emergencia. En nuestro caso, aunque se trata de un infarto cerebral de origen
indeterminado y otros factores favorecedores de trombosis no conocidos pueden estar
implicados, es destacable la clara relación temporal con la toma de este producto.
Todo ello sugiere una correlación causa-efecto entre el uso de anticoncepción de
emergencia y el desarrollo del infarto cerebral. La vigilancia de estos efectos adversos
es cada día más necesaria, dada la mayor disponibilidad de estos fármacos.
Bibliografía
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Luis Alberto Rodríguez de Antonio, Blanca Fuentes,
María Jose´ Aguilar-Amat, Exuperio Díez-Tejedor*
Unidad de Ictus, Servicio de Neurología, Hospital Universitario La Paz,
Universidad Autónoma de Madrid, IdiPAZ, Madrid, Espana
*Autor para correspondencia.
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(E. Díez-Tejedor).
Cartas al Editor / Med Clin (Barc). 2011;136(14):646651
doi:10.1016/j.medcli.2010.05.020
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