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La "cultura" del suicidio en China

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El 56% de las mujeres que se suicidan en el mundo son chinas.  Hay evidencia clínica que indica que tras un aborto pueden presentarse actitudes suicidas debido al dolor de la pérdida y la depresión.

 

Además, la preferencia por el varón en las zonas rurales lleva al infanticidio y al aborto selectivo de niñas. La doctrina de Confucio, como filosofía y religión, es la influencia cultural más importante en China. La actitud hacia la muerte, incluido el suicidio, tiene que ver con virtudes confucianas.

 

El aborto está fuertemente asociado al incremento de suicidios.

 

El 56% de las mujeres que se suicidan en el mundo son chinas. Una media de 280.000 personas se quitan la vida cada año en el país (una muerte cada dos minutos), de las que más de 150.000 son mujeres, según datos del Ministerio de la Salud chino.

El gigante asiático, que acoge al 20% de la población mundial (1.260 millones de habitantes), registra un cuarto del total de suicidios en el mundo y es uno de los pocos países donde el índice es superior en la mujer que en el hombre. Se trata de la quinta causa de mortandad en China y la primera entre las jóvenes de 15 a 34 años que viven en zonas rurales.

Liu, de 18 años, había tratado de suicidarse cinco meses antes porque sus superiores decidieron ampliar seis meses más su condición de aprendiza en una fábrica de porcelana. Para ella representó una humillación.

Su supervisora la acusaba de no trabajar de forma independiente y de andar siempre discutiendo con otras compañeras. La víspera de su muerte, la supervisora volvió a reprenderla, y esta vez intervino su hermana para defenderla, lo que enfadó aún más a su jefa, que llegó a decir: "Sí, me muestro hostil hacia tu hermana, y aunque intente suicidarse de nuevo para amenazarme, no me importa". Liu apareció sin vida a la mañana siguiente.

 

Asumido en la cultura. Recurso no mal visto

Nunca hasta ahora había prestado atención el Gobierno chino a este grave problema y sólo muy recientemente se han comenzado a estudiar las causas que llevan cada año a dos millones de personas a intentar acabar con su vida (de las que 1,5 millones son mujeres). Una de las razones es que el recurso al suicidio ha estado, a lo largo de la historia, muy enraizado en la cultura y los valores del país. No existe un tabú social o religioso que lo proscriba. En la cultura oriental, quitarse la vida se ha considerado una forma de expresión en sí misma, "una protesta en silencio", mientras se desprecia la exteriorización de las emociones.

La dimensión del drama, ahora calificado como problema sanitario de primer orden, ha llevado a las autoridades a trazar un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio, que se pondrá en marcha dentro de dos años. En la iniciativa intervendrán la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos internacionales como Michael Phillips, director ejecutivo del Centro para la Investigación y Prevención del Suicidio (CIPS) de la capital china.

Son múltiples los factores sociales, filosóficos e históricos que intervienen en esta cultura del suicidio. Por un lado, China vive desde 1978 un acelerado desarrollo económico que ha traído consigo cambios radicales a la vida de la población. Mareas de migración del campo a la ciudad, política de un solo hijo, cierre de cientos de empresas estatales, desempleo, fin de los beneficios sociales y del trabajo de por vida, liberalización de la mayor parte de los sectores económicos y creciente cultura del consumo y del dinero.

 

El problema agrario     

Estos cambios, que en teoría han afectado más a la vida en las ciudades, no se han reflejado del mismo modo en lo que al suicidio en la mujer se refiere. Mientras la mujer urbana ha aceptado la restricción del hijo único en favor de una mejor calidad de vida, mayores ingresos y oportunidades, en el campo los hijos contribuyen a la economía familiar y son el fundamento de las mismas.

Este fenómeno lo explica Phillips, para quien la clave está en la tremenda influencia del control de la natalidad sobre el suicidio en la mujer rural.

 En el campo, los matrimonios pueden solicitar permiso para un segundo hijo si el primero es niña, y son los funcionarios de la oficina local para el control de la natalidad los que establecen el momento adecuado para el embarazo a partir de cuotas regionales. El aborto está fuertemente asociado al incremento de suicidios. Hay evidencia clínica que indica que tras un aborto pueden presentarse actitudes suicidas debido al dolor de la pérdida y la depresión, y la mujer china se ve presionada a abortar cuando no consigue evitar embarazos no deseados. Además, la preferencia por el varón en las zonas rurales lleva al infanticidio y al aborto selectivo de niñas.

Por otro lado, en el entorno rural se siguen arreglando matrimonios entre familias y persiste el sometimiento de la mujer a su padre, primero, y a su esposo y suegra, después. La mujer abandona a su familia para pasar a la del marido, a la que aporta su trabajo, los hijos y el cuidado de los mayores (de ahí la preferencia por el hijo varón). A esto se suma una escasa alfabetización, falta de oportunidades y poca autoestima. Según estimaciones, al menos el 40% de las mujeres casadas sufre algún tipo de violencia por parte del marido.

La preferencia por el varón ha generado un profundo desequilibrio, dado que por cada 100 mujeres de la última generación hay 120 hombres. Esto ha llevado al comercio de mujeres, que son raptadas por bandas organizadas. Los campesinos solteros pagan entre 250 y 500 euros por una joven, y aunque no hay cifras exactas, se calcula que cada año se venden decenas de miles. Algunas logran escaparse, pero les da tanta vergüenza que muchas veces no regresan con su familia.
Una tremenda presión psicológica    

Y un último factor, aunque no menos alarmante. Hace ya una década se hablaba del hijo único como una "bomba de relojería". Estos jóvenes están sometidos a un tremendo estrés en sus estudios. Sufren una presión permanente por parte de sus padres y abuelos, que ponen en su futuro académico todas sus esperanzas, a la vez que los protegen en exceso. Esto los convierte en personas incapaces de asimilar fracasos o desengaños amorosos, lo que explica muchos suicidios entre la población joven.

Comments 

 
+1 # veronica.camino 06-05-2011 20:26
Me gustaria que se supiera en la Union Europea .Y se hablase con los politicospara hacer una campaña de concienciacion.
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0 # José Amado Mendoza 07-05-2011 04:52
Es muy lamentable lo que sucede a estas alturas del siglo XXI en una parte de este planeta llamado tierra, ninguna organización internacional llega en estos sitio de tremendo exterminio, otra forma de exterminar, ningun credo puede con este poder temporal, otra forma de rasismo, las naciones unidad, con la declaracion de los derechos humanos llegó, apesar que por ahora la economía china esta en auge porque ven la mano barata, todas las empresas sus patentes son compradas por el mercado chino, ni esto ayuda a calmar la forma de civilizarse en el pueblo chino, lo mismo ocurre en america como intenciono en el gobierno de fujimorismo en el Perú, exterilizar a las peruanas de la serrania, que podemos decir en los E.U. como en el Africa, por eso digo yo "mas vale tenerle miedo o cuidado a un vivo que a un muerto". Siempre oro profundamente porque Dios ponga coto a estas formas de aberraciones y nos despierte que somos imagen de Dios.
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