Aplausos, abrazos y grandes efusiones acompañaron ayer la aprobación definitiva de la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado.
El texto de la primera ley de plazos del aborto entrará en vigor el próximo mes de julio, después de que la Cámara Alta rechazara los vetos presentados: por una exigua mayoría de cuatro votos, el de Unió (132 contra 128 y dos abstenciones) y, por ocho, los defendidos por separado por PP y UPN (134 contra 126 y dos abstenciones). La nueva y más vitoreada ley en la historia reciente de esta Cámara también superó las 88 enmiendas parciales al texto, que resultó aprobado por 132 votos a favor (PSOE, Entesa, tres senadores de CiU, PNV, BNG, el representante del PSM-EN, dos senadores independientes de Navarra e Ibiza y uno de Coalición Canaria), 126 en contra (PP, tres parlamentarios de CiU, la representante de UPN, el del Partido Aragonés y otro de Coalición Canaria) y una abstención (un senador de CiU). La división de los convergentes y el férreo alineamiento del PNV con el Grupo Socialista fue la nota dominante de una sesión caracterizada por los discursos ideológicos y el rifirrafe dialéctico entre la socialista Leire Pajín -que ayer se estrenaba en la Cámara- y la senadora popular Carmen Dueñas. Si la primera acusó a los populares de «oportunistas» y celebró el «importante paso para las mujeres de este país, para que estén seguras y libres», la del PP acusó al Gobierno socialista de «imponer el aborto libre» a la sociedad española y de despreciar «la voz de los ciudadanos», quienes «mayoritariamente rechazan» el proyecto de Ley del Ejecutivo. Ante los abucheos recibidos desde algunos escaños, Pajín se dirigió al presidente del Senado, Javier Rojo, para afirmar: «No se preocupe señoría, intentaron callar la voz de esta senadora durante siete meses y no lo van a conseguir ahora». Y tras felicitar a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, recordó que ha sido la persona «más insultada» durante este proceso y alabó su temple porque, mientras «la llamaban asesina», no ha pronunciado «ni una sola mala palabra». Por su parte, el senador de Unió Jordi Casas se quejó ante la bancada socialista de que haya «usado el debate como propio de una campaña electoral» y criticó la falta de una verdadera voluntad de «consenso». La nueva ley permite abortar libremente en las 14 primeras semanas de gestación y hasta la 22 cuando se detecten graves peligros para la salud de la madre o malformaciones en el feto. Además, sitúa en los 16 años la mayoría de edad para decidir la interrupción del embarazo. Finalmente, el texto aprobado establece que las chicas de 16 y 17 años deben informar al menos a uno de sus padres o tutores legales su deseo de abortar, salvo que puedan alegar fundadamente que dicha comunicación pueda suponerles «un peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos, o se produzca una ituación de desarraigo o desamparo», algo que para los populares «se va a convertir en un coladero», informa Europa Press. Por otro lado, la ley establece que los profesionales sanitarios tendrán derecho a ejercer la objeción de conciencia. Y la mujer que aborte fuera de los supuestos permitidos por la ley no tendrá pena de prisión, sino una multa económica. «Hoy es un día para celebrar», respondieron las asociaciones de mujeres. La presidenta de Mujeres Juristas Themis, Altamira Gonzalo, señaló que ayer fue «un día importante, en que las mujeres pueden celebrar que por fin una reivindicación de hace 30 años tenga su cogida en una ley, y que es que la mujer tenga derecho a decidir libremente su maternidad». Por el contrario, las organizaciones antiabortistas se mostraron «conmocionadas». |